reflexiones…

•Septiembre 30, 2008 • Dejar un comentario

estas son algunas reflexiones en la que estoy trabajando que posteriormente publicare por algun medio para difundirlas…

 

al día siguiente…

 

al día siguiente vio dios que era bueno y descanso… se olvido de lo que había hecho en los días anteriores, no le tomo la mayor importancia a lo que sucedía con su creación, y de repente el hombre olvido quien lo creo y adoro a otros dioses y ya era tarde para volver ocupar su puesto como dios primigenio… ¿cuál fue su error?, ¿habrá sido que se quedo dormido?, ¿no hizo al hombre a su semejanza?, ¿no le dio el soplo divino?, ¿entonces por qué el hombre lo olvido tan fácilmente?…

 

la respuesta parece no ser fácil de formular. con lo que dios no contó, es que el hombre iba a desarrollar conciencia de si mismo y del mundo que lo rodea. le fue dado el libre albedrío y mientras dios descansaba, el hombre se preocupo por explicar los fenómenos, se volvió crítico para su realidad… simplemente se olvido de su creador y busco una teoría que explicará mejor su origen. no concibió la idea de que el primer hombre y mujer no tuvieran ombligo, eso es algo inimaginable.

 

pero… ¿y al día siguiente que sucedió con nosotros? ¿nos olvidamos de lo que se dijo, de lo que se hablo, de lo que se acordó? ¿nos va a pasar lo mismo que al creador?… personalmente no lo quiero, no quiero caer de nuevo en el olvido y la indiferencia para con el mundo que me rodea.

 

fueron cinco días que tuvieron como tema central la crítica a una sociedad que no quiere despertar. fueron cinco días de esfuerzos y satisfacciones que se planearon durante meses y al fin todo acabo, todo pasó, todo quedo. algunos están felices con los resultados otros piensan que pudo haber salido mejor, para otros tantos solo significo una constancia para su curriculum, para la gran mayoría fue motivo de envidia y rivalidad. para muy pocos quedo en la memoria y en la reflexión…

 

el tema central parecía ser la independencia y la revolución de un país llamado méxico, pero los organizadores no contaron con la experiencia de los conferencistas que nos dieron un mensaje oculto: el de ser críticos e imparciales con la historiografía que nos han estado vendiendo a lo largo de todos estos años. nos dieron a entender que ellos tienen la experiencia, el conocimiento, las formas y modos de hacer las cosas y de que nosotros tenemos la juventud, la inquietud, las ganas de aprender y descubrir… estamos como águilas con ganas de volar.

 

dios descanso, se olvido de lo que hizo y ese fue su error. ahora que acabó el encuentro interno de estudiantes de historia se debe buscar la creación de acuerdos, de unificar las diferentes corrientes que hay en el colegio, de jalar parejo la yunta, al fin y al cabo es esta profesión nadie es competencia de nadie, todos somos el complemento de todos. se debe encontrar la forma de que los próximos encuentros estén unificados y se cuente con el apoyo de todos y no de unos cuantos. es decepcionante ver que a pesar de los organizadores dieron lo mejor de sí no hubo la misma respuesta de los alumnos del colegio de historia de la buap. en casi todas las actividades un gran porcentaje de los asistentes eran alumnos de nuevo ingreso, de aquellos que desconocen los conflictos internos y vicios políticos que tiene a su interior el colegio. es decepcionante ver que conferencistas que cuentan con grado de doctor no se le hayan hecho más de tres o cuatro preguntas, ver salas llenas al principio y al final medio vacías, alumnos hablando o escuchando música con los audífonos durante toda la ponencia. es triste también ver una conferencia de clausura con alrededor de cuarenta estudiantes en un colegio de más de trescientos.

 

las cosas deben de cambiar o va a desaparecer la tradición del encuentro interno de estudiantes de historia y sería muy vergonzoso que futuras generaciones hallen nuestros nombres en actas de inscripción y nos estudien como un hecho histórico digno de olvidar.

 

una cosa curiosa que note fue cuando se presento la revista de estudiantes “tlahuilcalli”, se menciono de la importancia de transmitir y difundir la lengua nahuatl y la importancia de conservar la tradición oral de los pueblos nahuas… pues bien, que sucede realmente en el colegio: un solo curso de nahuatl y hasta eso como materia opcional, ¡como pa´rellenar el mapa curricular! ¿hay congruencia?… ah pero eso si, ¡nos dan cuatro fabulosos cursos de inglés y hasta con su laboratorio para practicar la pronunciación!

este tipo de encuentros deben de arrojar datos a base de encuestas que le sirvan a los docentes para que vean las necesidades de los estudiantes. podría apostar mi nombre a que la mayoría de los estudiantes están a favor de tener cuatro cursos  de nahuatl y latín en lugar de los de inglés… los reto a hacer una encuesta a toda la comunidad estudiantil.

 

finalmente, no me resta más que felicitar al comité del xix encuentro y agregar que espero me alcance el tiempo para poder organizar un encuentro y ver unidad y apoyo total de todos los estudiantes y profesores del colegio.

 

j.césar m.altieri

huey atlixcayotl…

•Octubre 12, 2008 • Dejar un comentario

habia oido hablar acerca de esta gran fiesta de las flores, pero no había tenido la oportunidad de asistir y ser testigo de una mas de las tradiciones de esta región. tuve una excelente guia y no pude tener mejor compañia… su nombre valentina.

la fiesta comenzo con bailes de las diferenetes regiones del estado de puebla mas un invitado del estado de mexico, el broche de oro fueron los voladores de la region de huachinango en la sierra norte de estado.

al final todo fue una gran fiesta y una verbena popular a la cual no pudimos resistrinos, bailamos y corrimos y disfrutamos de un ambiente unico.

la verdad me diverti micho y aprecio el esfuerzo de mi guia para darme la mejor de las explicaciones sobre este evento… tambien debo agregar que metepec es mas bonito e interesante de lo que pude imaginar, no solo es un centro vacacional es mucho mas que eso.

um homem a subir a rua…

•Septiembre 30, 2008 • Dejar un comentario

Um homem não é só aquilo que um homem faz. Um homem é também aquilo que ele não fez, e aquilo que ele não permitiu que lhe fizessem. Revejo agora este homem seco e alto, olhos cortados em bisel, boné, passo puxado pelas pernas, passo largo e firme, cara fechada como se fora a ocultação de uma dor só por ele decifrável. Quando sorri, manifesta-se-lhe uma iluminação feliz.

Vem a subir a Rua Luz Soriano. Cumprimenta o senhor João da leitaria, ocasionalmente entra e bebe um café. Um café pausado. O homem é um homem pausado. É um homem que recusa despovoar-se. O homem pausado gosta de falar de pessoas e de sobre pessoas escrever.

É uma época infausta e um tempo inclemente. Um tempo cavo e triste. Um tempo imoral, que exige obediências e servidão. O homem pausado, de passo puxado pelas pernas, passo firme e largo, activa nele a moral do trabalho e a ética da esperança.

Estou à varanda do jornal onde trabalho, e vejo o homem seco e grave entrar no outro jornal, que fica na mesma rua. Vai cumprir a sua tarefa: entregar originais; vai continuar um destino: não ser neutro.

O homem esteve toda a manhã a traduzir livros por outros homens escritos. O homem é um escritor que reescreve, na sua língua antiquíssima, o que outros escreveram nas suas línguas de berço e leite. Por vezes, nesse ofício solitário, o homem diverte-se. Por vezes, nessa profissão humilde, aborrece-se. Mas o homem que sobe a rua dos dois jornais vai rematando a vida num arredondar de conta ao fim do mês.

O homem vai tão mergulhado em pensamentos que ninguém imagina que, lá dentro, nele, no lá dentro dele, agitam-se ecos nostálgicos e porventura obsessivos. O homem não medita em fortunas. O homem não ambiciona glórias. O homem que sobe a rua dos dois jornais deseja, somente, entregar o artigo, para regressar a casa e regressar à banca. O homem, a essa hora do sobre a tarde, quando a tarde começa a ser o risco da noite, escreve as suas coisas, os seus textos mais íntimos, as suas frases mais secretas. O homem está a inventar ruas cheias de mundos. O homem está a dizer aos outros homens que o mundo é uma rua. É preciso subir a rua.

A moral do trabalho, isso mesmo. Traduz de manhã, horas a fio. Escreve, a seguir, crónicas, artigos, recensões. Repousa, no então do então, a redigir os sonhos: fragilidades, desapontamentos, angústias, sentimentos, abusos. O homem escreve sobre a condição humana. O homem escreve ficções, sem nunca deixar que se corroa a película de pudor e discrição com a qual se protege, no mais íntimo e no mais pessoal.

O homem envolveu-se no turbilhão da sua época porque não aceitou a resignação, porque não se submeteu à negligência, porque aprendeu que, mesmo no opróbrio e na clausura, um homem pode ser livre. O homem que escreve é um homem livre. Exactamente porque escreve o homem cujo passo é puxado pelas pernas, cara fechada, gesto pausado, é um homem livre. Lá vem um homem livre. Lá vem um homem de palavras, um homem de palavra; palavra de honra.

Saúdo-o com um gesto. O homem olhou para o homem que, na varanda, o saúda, e sorri aquele sorriso feliz de iluminação feliz. Podia, agora, dizer-lhe uma frase, soltar uma interjeição, berrar um vocativo. Não é preciso: basta o gesto. Os dois homens sabem isso: bastam os gestos; um gesto.

Estou à varanda e, sem ele estar, vejo-o a subir a rua. Ele está noutros sítios, vive agora numa ilha de lava e espanto, escreve, claro!, continua o seu destino, cumpre a sua moral, molda a sua ética. Estou à varanda e vejo-o a subir as montanhas de fogo gelado, lá, para outros mares.

E vejo-o a beijar docemente a docemente amada. Estou à varanda e vôo até à ilha castanha de lava, apenas para conversar com o homem que sobe a rua, que sobe as montanhas e que docemente beija a docemente amada.

Falam dele, no mundo. O mundo aprendeu os portugueses, a dor portuguesa, a melancolia portuguesa, a esperança e o júbilo portugueses, o quente e efusivo amor português ao ler os livros deste homem seco, sábio, sereno, grave, eternamente preocupado com o rigor do pensamento e com a geometria da palavra Ah!, penso agora, à varanda, e a olhá-lo a subir a rua, como foi possível que este homem tivesse empilhado energias suficientes para enfrentar a calúnia, o insulto, o despeito, a inveja, a maledicência, a injúria, a perseguição, a mentira; como foi possível?

Não se exilou, não se refugiou, não fugiu. Deslocou-se, apenas, para outro lugar, continuando a subir a rua, a subir as montanhas; continuando a amar.

Vou no carro. É meio-dia. A TSF dá a notícia: – José Saramago Prémio Nobel!

Páro o carro. Aturdido, carros atrás de mim a buzinar, nó na garganta, sei lá o que está a acontecer-me, começo a sorrir, a rir, começo a voar; de repente, dentro do carro, começo a bater palmas. Estou a bater palmas ao homem que subiu a rua. Talvez seja a isto que se chama emoção; ou comoção?

E lá estou eu à varanda, a olhar o homem de passo puxado pelas pernas. O homem pára, sorri-me, pisca-me o olho, pisco-lhe o olho. O homem olha-me, encolhe os ombros. Como se me estivesse a dizer: são coisas que acontecem.

 

 

meus olhos…

•Septiembre 23, 2008 • Dejar un comentario

sò em teus olhos posso ver o fim do mundo…

em teus olhos caminho ruas pretas e humidas…

em teus olhos vejo meus olhos como uma imagem

sem fim

c. althieri